El problema de nuestro planteamiento radica en la manera en la que los niños aprenden los problemas de matemáticas ya que desde las primeras nociones matemáticas desarrollan pensamiento mecánico y no razonable. Pero parte de la culpa la tienen los profesores porque no inculcan un pensamiento autónomo y crítico que se base en la deducción del aprendizaje a partir de sus ideas.
Establecer el objetivo:
La finalidad de esta estrategia
es que los niños sean capaces de construir un razonamiento lógico-matemático
para que desarrollen sus capacidades posibilitando la comprensión y resolución
de los problemas. Además de evitar que muchos profesores ignoren actividades
importantes como la duda, la investigación, la comprobación de errores y la
participación como búsqueda de conocimiento. También para hacer más llevadera
esta asignatura, esforzarse por traer al aula situaciones cotidianas que
supongan desafíos matemáticos atractivos que el niño o la niña quiera y sea
capaz de entender evitando que los profesores den por conocido y dominado un
problema cuando apenas los niños lo han comprendido.
Identificar el comportamiento a cambiar:
Las matemáticas suelen ser la
materia escolar que más problemas plantea a los niños. El miedo y la ansiedad
ante las tareas matemáticas es un hecho bastante común entre los escolares y es
además uno de los factores más relevante del fracaso infantil. La ansiedad es
un causante de efectos negativos en el rendimiento matemático, existe una alta
correlación negativa entre la ansiedad ante las matemáticas y las habilidades
ante las mismas. Lo que aquí queremos plantear como cambio ,es la conducta del
niño al enfrentarse a la resolución de tareas, cálculos y problemas
matemáticos, siempre afrontados de manera sistemática sin hacer uso efectivo de
una base óptima del razonamiento-lógico matemático con el que nacemos de manera
innata. Este proceso o habilidad innata se ve mayoritariamente perjudicada y
limitada por culpa de un aprendizaje carente de autonomía que obstaculiza el
razonamiento espacial en detrimento del pensamiento sistemático, a través de
estrategias que adormecen el ingenio y noquean la lógica matemática propia del
niño.
Lo que hemos de cambiar como
docentes se basa en incidir más en la comprensión de los conceptos y el
significado de las tareas propuestas. Y no tanto en la exactitud y rapidez de
computación y cálculo , que cada vez más dependen menos del niño y más en la
influencia del profesor. Como consecuencia estamos iniciando una desvinculación
de las matemáticas escolares de los problemas de la vida real infantil.
Por lo tanto, el cambio y el
camino adecuado para superar este desajuste consistiría en tener presente en el
aula el conocimiento intuitivo del niño, es decir, las intuiciones matemáticas
desarrolladas individualmente de manera informal, y no tanto la guía del
profesor y sus estrategias y técnicas como motor de su aprendizaje matemático.
Definir perfiles:
Las diferencias entre compañeros
de aula en cuanto al aprendizaje matemático son muy amplias. Unos cuantos
estudiantes captan rápidamente los conceptos y avanzan sin ningún tipo de
problemas, otros tienen un ritmo muy lento, aunque no tengan dificultades
específicas, y unos pocos muestran serias dificultades en algunos aspectos del
aprendizaje matemático
Cada niño, tiene características en su
personalidad que como maestros debemos conocer para lograr una estrategia que
favorezca a todos ellos. Pero para eso estamos los maestros, para proporcionar
apoyo y motivación a los niños con dificultades en dicho aprendizaje.
Definir estrategia:
Con la intención de fomentar una mayor motivación a la hora de enfrentarse a tareas matemáticas, así como la resolución efectiva del cambio a la hora de aprender a solucionar cálculos y problemas matemáticos de una manera mas lógica y abstracta, nuestra estrategia consiste en la recreación y ociosidad que nos proporciona el juego como vía para aprender a solucionar problemas de una manera divertida, autónoma y beneficiosa para el desarrollo del pensamiento lógico e ingenioso.
Para ello,hemos creado un juego donde cada uno de los niños tiene que inventarse un problema relacionado con el temario que se está viendo, un día a la semana se pondrá en común todos los problemas saliendo los niños a la pizarra y haciéndolos todos juntos.
Pero hay que tener en cuenta que los problemas que se realicen tienen que estar relacionados con situaciones cotidianas que sean cercanas al niño, además el objetivo principal es inculcar conocimiento de manera divertida donde los niños no se lo tomen como algo mecánico sino que lo importante sea que los niños se diviertan y a la vez aprendan.
Con este juego disminuirá los fracasos en los problemas de matemáticas haciendo que sea una forma creativa de enseñar por parte del profesor y no una forma aburrida en la cual los niños salgan de la escuela sin aprender razonadamente dichos problemas. Este juego es una de las muchas estrategias que podemos llevar a la práctica en las aulas para mejorar los resultados matemáticos de los niños pero sobre todo para que lo entiendan y se superen poco a poco.
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